Bhagavad-Gita: El Canto Divino
Capítulo dos: Yoga del conocimiento El origen de todo mal: el deseo y el apego
Verso 62: En aquel que está
pendiente de los objetos sensoriales aparece el apego. Del apego nace
el deseo y del deseo (frustrado) la ira.
Verso 63: A partir de la ira,
se produce el error, del error el fallo de la memoria, y de ahí la pérdida
de la capacidad de comprensión. Y cuando esto falta, el ser humano se
pierde.
Aquí Krishna esta subrayando el camino de la destrucción
el cual conduce al hombre a su perdición. Al señalar este camino de
caída, Krishna espera que su amigo y discípulo Arjuna, será sabio y
usará su voluntad, para evitar los errores dolorosos que todos cometemos.
Primer error:: ser esclavos de los sentidos.. Los sentidos están ahí: los ojos ven objetos interesantes, la nariz huele un olor exótico, los odios escuchan un sonido interesante, etc. Uno puede notar estas cosas y proseguir o uno puede caer permitiendo que la propia imaginación y fantasía se apoderen. Si nos quedamos atrapados en los objetos de los sentidos.
Segundo error:: apego
para que ellos crezcan. El pensamiento es creativo, nos puede hacer
o romper. Si la mente es usada
para apegarse a nobles pensamientos, como Dios, el Guru, los Santos,
etc. Entonces los pensamientos pueden elevarnos. Pero
si permitimos que un pensamiento se apegue al objeto de los sentidos,
(persona, lugar o cosa) este pensamiento toma un poder en sí mismo y
podemos estar obsesionados con ello. Esta obsesión por poseer o disfrutar
esa persona, lugar o cosa, nos lleva a lo que se llama un deseo ardiente.
Lo cual conduce al …
Tercer Error: enojo
el cual nace por un deseo ardiente. Por qué? Porque siempre hay miedo o la amenaza de que no obtendremos
nuestro deseos, y acostumbramos a proyectar nuestro enojo en alguien,
diferente a nosotros! Este enojo
nos lleva al cuarto error...
Cuarto error:: engaño
.Por qué? Porque el intelecto
rabiando con el enojo se convierte en engaño, viendo circunstancias
que no están ahí y viendo enemigos donde no existen excepto en nuestra
propia mente. Cuando nos engañamos, caemos en el siguiente error:
Quinto error: la
pérdida de la memoria! Cómo? La mente ahora en su engaño, ha perdido la memoria del pasado, totalmente
olvidándose de su relación con otros. El hombre o mujer casado que se
ha permitido fantasías de una relación con otra persona, que se apoderan
de su mente, se olvida que el
o ella está casado y que habrán serias consecuencias de esas acciones.
O puede haber un deseo ardiente de un auto especial o de un anillo de
diamante. Nos olvidamos que solo estamos ganando una pequeña cantidad
de dinero y nos endeudamos, pero nos decimos que debemos tenerlo a toda
costa entonces lo obtenemos ya sea en plazos endeudándonos, o robándolo,
dependiendo del nivel de engaño y de hábitos previos. Esto puede ser
visto en un nivel corporativo como bueno, cuando un Presidente de una
compañía se roba de otras compañías o de los accionistas, que es su
deber obligado a proteger. En momentos más sencillos, el Shankaracharya
dijo un tonto enloquecido, en su condición mental, puede llegar a pelear
con sus propios maestros o padres, olvidando su
deuda con estas personas que merecen su respeto. Una vez que
la mente experimenta su capacidad de memoria, se crea el
Sexto Error: la destrucción
del discernimiento. Otra
palabra para la pérdida del discernimiento es la pérdida de la conciencia.
La conciencia es el distinguir el bien del mal. La conciencia nos guía
para desarrollar buenas acciones y nos protege de envolvernos en acciones
malas o destructivas. Pero en la mente de aquel que se ha apegado de
sobre manera al objeto de su deseo, el discernimiento o la conciencia
se nubla temporalmente, y después uno pronto se pierde.
Esta es la escalera hacia el descenso que todos hemos tomado una que otra vez. Ahora Krishna nos da los medios para salvarnos.
Verso 64: Pero el ser humano
dueño de sí mismo (con autocontrol), que se mueve entre los objetos
de percepción libre de atracción y rechazo, alcanza la serenidad.
Aquel, que con
perfecto auto control, va por la vida entre innumerables objetos de
los sentidos, cada uno tratando de atraparlo con sus encantos, y que
permanece sin enamorarse de ellos ni tampoco odiándolos, alcanza y disfruta la paz.
La paz de la mente permanecerá esquiva si la propia mente está corriendo o huyendo de algo. Para obtener un perfecto balance, uno debe de saber que la felicidad está dentro de uno mismo y no en alguien o en algo más. Además, uno no puede escapar del mundo de los sentidos, porque todos nos toca vivir una vida con momentos, personas, o circunstancias, placenteras y no tan placenteras. El truco está en (a) estar en control de la propia mente y los sentidos, y (b) movernos en los objetos de los sentidos, sin apego o aversión a ellos. De esta forma los sentidos que se “encantan” son traídos inmediatamente bajo control. Esta condición de la mente es llamada tranquilidad o paz. Qué pasará cuando la paz sea alcanzada?
Verso 65: En esa paz toda la
pena es destruida; por que el intelecto de una mente tranquila pronto
se vuelve estable.
En esa paz todas las penas son destruidas. Cuando
el corazón está siempre en paz, las miseria de la existencia del mundo
no pueden entrar ahí. Así que la mente naturalmente habita en lo más
alto, El Ser.
Por que el intelecto de una mente tranquila pronto
se vuelve estable. Una mente tranquila se vuelve estable, no se afecta
por los objetos de los sentidos, por los humores, por las condiciones
cambiantes del mundo, nada puede molestar a esa persona de su auto control
que vive en paz.
Verso 66: Sin equilibrio en
la mente no puede haber sabiduría ni se puede meditar, con lo cual no
sobreviene la paz. Y ¿cómo puede haber felicidad sin paz?
Verso 68: Por eso, Arjuna,
aquel cuyos sentidos se han retirado por completo de sus objetos llega
a estabilizar su sabiduría. Verso 69: Aquello que es noche para todas las criaturas, es día para el dueño de sí mismo, y lo que es día para aquellas, es noche para el que ve, para el sabio. Verso 70: Sólo llega la paz,
aquel en cuyo corazón penetran todos los deseos como las aguas de los
ríos entran en el mar y aunque le atraviesen a desbordar permanece imperturbable.
Pero no hay paz en el que se identifica con el deseo. Verso 71: El que vive desapegado, el que ha abandonado todo deseo, y no
piensa en “mí” y lo “mío”, llega a la verdadera paz.
Verso 72: Esto es Arjuna, estar
establecido en el Absoluto. Cuando se llega allí, ya no se tienen más
dudas. Aun el que llega en el momento de cerrar los ojos a esta vida
queda identificado con BRAHMAN. |
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